Hoy en día, podemos considerar que cualquier actividad en la empresa es, en el fondo, actividad comercial. Por eso resulta de gran importancia tomar conciencia de que todo trabajador en una empresa debería actuar con visión de cliente.

A menudo, nos limitamos a nuestras responsabilidades concretas y olvidamos que el aspecto comercial no tiene límites, de modo que la diversificación de actividades de cada empleado y la conveniencia de asumir nuevas funciones y nuevos puestos de trabajo son básicas.

Tradicionalmente, se han asociado ciertas habilidades y tareas exclusivamente a los comerciales profesionales. Pero en la actualidad, la atención al cliente, la motivación o la comunicación asertiva son cualidades indispensables que todo empleado debería aprender y potenciar. Un empleado contento en la empresa posiblemente sea un prescriptor entre sus amigos y familiares; una buena atención al cliente genera mayor prescripción lo que en el fondo afecta al aspecto comercial; un buen directivo no puede serlo sin conocer al cliente ni conocer su producto. En definitiva todos y cada uno somos comerciales del lugar donde trabajamos, ya que todo afecta a la conversión comercial.

De hecho, ahora más que nunca, a consecuencia de los recortes presupuestarios y de las innumerables limitaciones económicas del contexto en que vivimos, todo trabajador es una pieza clave en el engranaje comercial de las empresas ya que cualquier situación del trabajo diario es susceptible de ser vista y aprovechada en términos de ventas. Y eso a día de hoy se convierte en la única oportunidad para salir de la crisis.

No podemos escudarnos en que no tenemos habilidades comerciales, ya que todos llevamos un comercial dentro de nosotros. Sin darnos cuenta en nuestro día a día más cotidiano, en el ámbito personal, doméstico o social, ponemos en práctica habilidades comerciales. Por ejemplo, si vamos a una entrevista de trabajo intentamos vendernos a nosotros mismos. “Negociamos” continuamente con nuestras amistades, pareja, hijos… ¿Por qué no aplicar estas actitudes naturales a nuestro trabajo? La simpatía, la persuasión, la confianza, la seguridad o los buenos argumentos son técnicas comerciales que todos nosotros conocemos y debemos explotar.

ForceManager comparte esta visión de la empresa y aconseja a todos sus clientes mejorar de base sus estrategias comerciales. La sociedad está cambiando, las empresas también deben cambiar y con ellas sus estrategias comerciales. ¿El primer cambio? Convencer a toda la empresa de que todos formamos parte de la cadena comercial.