En 1971, se envió el primer correo electrónico. Los dos ordenadores protagonistas del gran acontecimiento estaban uno al lado del otro. En 2003, se crearon MySpace, LinkedIn y Facebook, ésta última concebida originalmente como una plataforma para conectar a estudiantes universitarios en Harvard. Actualmente, las últimas cifras nos informan de que Facebook ha alcanzado los mil millones de usuarios en todo el planeta. España es el tercer país en el uso activo de redes sociales en el ranking mundial. Todos estos datos constatan que el crecimiento de las redes sociales es obvio y muy veloz, de manera que nos resultaría muy difícil prescindir hoy en día de ellas, tanto en el ámbito personal como empresarial. Porque, si está cambiando la forma de relacionarnos entre nosotros, ¿no se transforma también la manera de hacer negocios?

Las redes sociales han trascendido el ámbito personal para el cual fueron creadas en su inicio, para pasar a ocupar un puesto importante en el mundo profesional. Para cualquier empresa, es básico tener una “cara visible” en internet y, más allá de la clásica web corporativa estática, esa visibilidad se traduce en la gestión de variados perfiles en las redes. Se trata de un ámbito donde se puede interactuar de manera directa con clientes, compradores o socios estratégicos potenciales. En definitiva, son una plaza más donde salir a vender. Twitter, Facebook, LinkedIn, blogs, foros… ¿Cómo podemos integrarlos dentro de nuestro plan de marketing? Es importante definir cuáles son las redes más usadas, observando los beneficios que cada una nos aporta y conocer cómo podemos medir sus resultados. Debemos aprender a crear un plan de acción en redes sociales ideal para nuestra empresa, personalizado y útil, para aprovechar al máximo los beneficios que nos pueden aportar.

Ahora son los consumidores los que suben el contenido y deciden qué es importante que esté en la red. Ellos deciden lo que es noticia, y éste es el principal atributo de las redes sociales, que han desplazado el poder y la influencia hacia el usuario. Pero, atención, porque del mismo modo que esta característica de las redes nos ayuda a conocer mejor a nuestros seguidores y clientes, si no somos muy precisos y cautelosos, puede convertirse en un arma de doble filo. La capacidad del usuario de crear nuevos “ídolos” y destruirlos es inmensa. Debemos, ante todo, ser “humanos”. Los usuarios no pretenden comunicarse con marcas, sino con personas. La empatía es primordial.

ForceManager es una herramienta que también le permite aumentar su fuerza de ventas y establecer una interactuación directa con cada cliente. La movilidad y el uso del modelo cloud permiten al comercial un amplio margen de posibilidades, y aumentan su independencia y productividad, lo cual se traduce en un mayor rendimiento empresarial.

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