Una de las mejores virtudes del comercial es la tolerancia y la perseverancia. Dones que se manifiestan especialmente en situaciones incómodas, quizás en las que hay que lidiar con un cliente potencial, negociar algún acuerdo complicado y sale a la luz tu bendita paciencia.

Además de seguir animándote ser flexible e integrar el conocidísimo mensaje ‘keep calm’, queremos que pases un buen rato con esta serie de GIFS relacionados a momentos que todo vendedor ha vivido con su cartera de prospectos o clientes.

Seguro que te sentirás identificado con estos perfiles y reacciones.

Ya sabes lo que ocurre cuando te encuentras con…

El que se fuga.

Inicias el contacto y parece que todo va bien hasta que, de repente, deja de contestar los mails y las llamadas, ya puedes esperar el feedback que no llegará…

El acosador.

Pero está el otro extremo, el prospecto que siempre está llamándote para preguntarte cosas, que siempre tiene dudas o; directamente es un cliente habitual que sigue teniéndolas. Y te sientes un poco agobiado por él.

El que necesita que le escuchen.

Conoce de sobras tu servicio pero le caes tan bien que quiere contarte su vida. Intentas ver el hueco para retomar el motivo de la llamada, pero no deja espacios.

El gruñón.

Si te has encontrado con alguien de mal humor al otro lado del teléfono, seguro que estás de acuerdo en que la mejor reacción no es contagiarse de sus malas vibraciones.

El sensible.

Prospectos que se ofenden porque, al decirte que no van a colaborar contigo, les preguntas el motivo. ¿Qué tiene de malo preguntar para poder mejorar?

El honesto.

La sinceridad es el principio de cualquier relación, también la comercial. Como vendedor seguro que agradeces a los prospectos que directamente te dicen si están o no interesados por tu oferta.

El agarrado.

La palabra “gratis” llama mucho la atención pero verdaderamente resta valor al producto que ofrecemos. Aun así, te preguntan si tu producto puede ser gratuito.

El indeciso.

Aquel que no sabe del todo lo que busca. Te marea a preguntas, va, viene, cuestiona tu servicio, busca en Google, pregunta a su cuñado, necesita tiempo de reflexión y luego te da el veredicto.

El ocupado.

Hay clientes potenciales eternamente, porque nunca encuentran el momento para hablar o reunirse contigo, así que van aplazando ese momento para siempre: “llámame después de las vacaciones” o “cuando pasen las fiestas navideñas hablamos”. ¿Te suena?

El caradura.

Pero aun es peor si confirman una demo o visita y no se presentan a la reunión o no te cogen el teléfono cuando habéis quedado previamente. Esto puede resultar decepcionante.… y molesto

El amigable.

Que no cunda el pánico. Hay clientes potenciales que son muy majos y cercanos.  Aquel que te llama con igual o más asiduidad que tu propia madre para asegurarte que has llegado bien, has comido y te has tapado.

El maniático.

El extremadamente detallista, el extremadamente impaciente, el extremadamente caprichoso… Pero eso no va doblegar la paciencia de un buen vendedor ¿verdad?

El ‘mejor que te vayas.’

No todos los momentos incómodos o extraños tienen que ver contigo. A mí me ha pasado en una visita comercial ser el mero espectador de una situación algo violenta entre miembros del equipo con el que estaba reunido.

Al fin y al cabo, este tipo de situaciones, en mayor o menor medida, suceden en cualquier entorno laboral. Con intención de relativizarlas, aquí os las dejo a modo de humor. Recordándolas y compartiéndolas con mis compañeros nos reímos todavía ahora muchísimo.

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